Qué son los productos financieros

Qué son los productos financieros

Bienvenid@ al primer artículo de la guía para invertir (sin riesgo) en productos financieros y hacer crecer tus ahorros sin exponerte a peligros innecesarios.

Pero antes de nada…

Será mejor que repasemos qué son los productos financieros, cuáles son sus ventajas frente a otros tipos de inversiones y qué productos concretos te recomiendo para invertir tus ahorros.

Definición de productos financieros

Un producto financiero es cualquier instrumento, contrato o activo emitido por una institución financiera, a través del cual una persona (física o jurídica) puede hacer crecer su dinero de forma pasiva.

¿Esa cuenta que te da intereses por tus ahorros? Un producto financiero.

¿Ese fondo colectivo de inversión? Un producto financiero. 

¿Ese plan de pensiones que acabas de abrir? Exacto,  Un producto financiero.

El denominador común entre todos es que implican una relación económica formal entre el cliente y una entidad regulada (banco, una gestora de fondos, aseguradora…) sujeta a la supervisión de los organismos públicos competentes.

¿Quién regula los productos financieros en España?

En España, los productos financieros están supervisados por tres organismos principales::

La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) supervisa los mercados de valores y los instrumentos de inversión colectiva, como los fondos de inversión.

El Banco de España regula y supervisa las entidades de crédito, incluyendo los productos bancarios como las cuentas remuneradas y los depósitos a plazo fijo.

La Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones (DGSFP), dependiente del Ministerio de Economía, regula los planes de pensiones y los productos de seguros con componentes de ahorro o inversión.

Gracias a la supervisión de estos 3 organismos, se garantiza que los productos disponibles en el mercado español respetan una serie de estándares de transparencia, solvencia e información al consumidor (exigidos tanto por la normativa española como por la europea).

Características fundamentales de un producto financiero

No todos los productos financieros son iguales, pero todos comparten cuatro dimensiones que determinan si son adecuados o no para una situación concreta:

Rentabilidad esperada: El beneficio que se espera obtener por depositar o invertir el dinero. Puede ser fija (conocida desde el principio, como en un depósito a plazo), variable (dependiente de los mercados, como en un fondo de renta variable) o mixta.

Riesgo: La posibilidad de que el resultado real sea inferior al esperado, llegando incluso a producirse pérdidas parciales o totales de la inversión realizada. En España, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) clasifica los productos de inversión en una escala de riesgo del 1 al 7 mediante el indicador sintético de riesgo, que debe aparecer obligatoriamente en el Documento de Datos Fundamentales de cada producto.

Liquidez: La facilidad con la que se puede convertir el producto en dinero efectivo sin pérdidas significativas ni penalizaciones. Una cuenta remunerada tiene liquidez inmediata; un plan de pensiones, en cambio, está sujeto a restricciones legales.

Horizonte temporal: El plazo de tiempo para el que está diseñado el producto. Algunos están pensados para el ahorro a corto plazo; otros (como los planes de pensiones) tienen sentido únicamente como vehículo de ahorro a largo plazo orientado a la jubilación.

Tipos de productos financieros

Una distinción relevante dentro de la categoría de productos financieros es la que separa los productos de ahorro de los productos de inversión:

Los productos de ahorro ofrecen una rentabilidad generalmente predecible y protegen el capital depositado. El riesgo de pérdida es bajo o nulo, aunque también lo suele ser la rentabilidad potencial. Las cuentas remuneradas y los depósitos a plazo fijo pertenecen a esta categoría.

Los productos de inversión asumen un grado mayor de variabilidad en el resultado. El inversor acepta la posibilidad de obtener rendimientos superiores a los del ahorro tradicional, pero también la posibilidad de perder parte del capital invertido. Los fondos de inversión pertenecen en su mayoría a esta categoría.

Los planes de pensiones ocupan una posición intermedia: pueden invertir en activos tanto conservadores como de mayor riesgo, pero su elemento definitorio es la finalidad (la jubilación) y las ventajas fiscales asociadas, más que el nivel de riesgo en sí mismo.

El mercado financiero español ofrece una amplia variedad de productos, pero para el ahorrador que busca opciones sencillas, seguras y bien reguladas, estos 4 productos financieros son los más recomendables:

  • Cuentas remuneradas
  • Depósitos a plazo fijo
  • Planes de pensiones
  • Fondos de inversión

Hablemos ahora sobre las muchas ventajas de los productos financieros como herramienta de inversión.

Ventajas de los productos financieros sobre otro tipo de inversiones

Los productos financieros presentan varias ventajas frente a otras alternativas de ahorro o inversión como el inmobiliario, los metales preciosos o los objetos coleccionables.

La rentabilidad siempre es un factor importante, pero los productos financieros ofrecen ventajas que pueden hacerlos más atractivos que otras opciones.

1. Ventajas fiscales

El ordenamiento fiscal español reconoce ventajas específicas para determinados productos financieros que no existen para la inversión directa en inmuebles, metales preciosos o activos alternativos.

Fondos de inversión: te permiten traspasar el dinero entre fondos sin necesidad de tributar impuestos. Y esto significa que podrás obtener una mayor rentabilidad de tu inversión en el largo plazo gracias al poder del interés compuesto..

Planes de pensiones: su beneficio es principal es la reducción de la base imponible del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) con las aportaciones que se realicen al plan cada año. Es decir: pagar menos impuestos a final de año

Este tipo de ventajas fiscales no existen en otros activos de inversión, como pueden ser los metales preciosos o las propiedades inmobiliarias.

2. Protección regulatoria

Si eres un inversor con un perfil conservador, te alegrará saber que los productos financieros en España están altamente regulados y sometidos a una estricta supervisión. 

Productos financieros como los depósitos y las cuentas remuneradas están cubiertos por el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD), que protege hasta 100.000 euros por titular y entidad en caso de insolvencia del banco.

Esto no ocurre con otros activos como el oro físico, las criptomonedas o los objetos coleccionables.

Por otro lado, los fondos de inversión con una medida de protección algo diferente: el patrimonio del fondo queda jurídicamente separado del balance de la entidad gestora.

Si la la entidad gestora quiebra, el patrimonio del fondo de inversión no se ve afectado y puede transferirse a otra gestora.

3. Diversificación

Los fondos de inversión te permiten invertir de forma simultáneamente en decenas de activos diferentes, que además está repartidos por múltiples países y sectores. Y esto cambia las reglas del juego a favor del inversor conservador.

¿Lo mejor de todo?

Con tan solo 5-10 euros, puedes invertir en un fondo que posee decenas de activos en todo tipo de sectores (como tecnología o energía) y regiones de interés económico (países emergentestener una pequeña parte de las grandes empresas tecnológicas, por poner un ejemplo.

Ya no es necesario comprar una acción de cada empresa (algo solo al alcance de grandes inversores).

Para el pequeño ahorrador, esta es una de las ventajas más significativas de los productos financieros colectivos.

4. Cero costes de mantenimiento físico

Seguramente que habrás oído mil que veces aquello de «hay que invertir en ladrillo». Lo que no te dicen es cuánto te va a costar mantener ese inmueble: gastos de comunidad, el Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI) cada año, seguros, mantenimiento, etc.

Los metales preciosos también tienen sus propios costes ocultos que se comen tu inversión: aumento de la cuota del seguro del hogar, cajas de seguridad o incluso el alquiler de bóvedas privadas para grandes cantidades.

Y algunos objetos coleccionables tienen necesidades concretas para su conservación y almacenamiento.

Sin embargo, los productos financieros no generan costes de mantenimiento físico

5. Liquidez inmediata

Una de las mayores diferencias entre los productos financieros, y activos como los inmuebles o los metales preciosos, es la facilidad para acceder al dinero cuando se necesita (liquidez). 

Los inmuebles tardan en venderse y generan gran cantidad de gastos administrativos y legales (notaría, registros e impuestos que se comen tus beneficios). 

¿Qué hay de los metales preciosos?

Vender oro físico no es mucho mejor. Requiere esperar a que el precio de mercado sea el adecuado e investigar dónde puedes recibir un mejor precio. Y si tienes prisa, lo más probable es que debas asumir una pérdida en tu inversión.

Por eso creo que los productos financieros son la mejor opción para el inversor conservador, ya que permiten disponer del capital de vuelta en cualquier momento y sin penalizaciones.

Porque uno nunca sabe cuándo necesitará ese dinero…

6. Transparencia y supervisión

La jerga financiera incomprensible para el ciudadano de a pie ya es cosa del pasado. Hoy en día, todos los productos financieros dirigidos a inversores particulares vienen con un DFI (Documento de Datos Fundamentales estandarizado) que está supervisado por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). 

¿Qué significa?

Pues significa que el DFI explica (en apenas dos páginas) toda la información esencial que necesitas saber antes de realizar tu inversión:

  • Nivel de riesgo del producto
  • Estrategia de inversión
  • Rentabilidad histórica del producto
  • Costes totales

El documento recoge algunos datos más, pero estos serán los más relevantes para tomar la decisión final.

Huelga decir que no puedes encontrar este nivel de transparencia en otro tipo de inversiones, como puedan ser los inmuebles, los metales preciosos o las obras de arte (donde es fácil dar gato por liebre).

7. Gestión profesional

Algunos productos financieros, como los fondos de inversión y los planes de pensiones, tienen un valor añadido: profesionales especializados dedicados a la gestión de tu capital invertido.

Profesionales que conocen el mercado desde dentro y que disponen de información (y herramientas) que no están al alcance del ahorrador individual. 

Si, puede que ese valor añadido tenga un pequeño coste en forma de comisiones… pero merecerá la pena al final del año y te hará dormir tranquilo).

Conclusión

Lejos de ser instrumentos complejos reservados a especialistas, los productos financieros son vehículos regulados, supervisados y accesibles que permiten a cualquier ahorrador hacer trabajar su dinero de forma más eficiente que teniéndolo parado en la cuenta del banco o escondido debajo del colchón.

Las cuentas remuneradas y los depósitos a plazo fijo ofrecen seguridad y previsibilidad para el ahorro a corto y medio plazo, con la garantía adicional del FGD hasta 100.000 euros. 

Los planes de pensiones son el instrumento fiscalmente más eficiente para la planificación de la jubilación. 

Los fondos de inversión combinan diversificación, gestión profesional y una ventaja fiscal única en el ordenamiento español (el traspaso sin tributar) que los convierte en una herramienta de gran potencial para el ahorro a medio y largo plazo.

El siguiente paso es elegir el producto financiero que mejor encaja con tu perfil y tus objetivos de ahorro.


Recuerda: Este artículo es informativo. Las opiniones del autor no deben tomarse como recomendaciones de inversión. Consulta con tu asesor financiero antes de hacer cualquier inversión.

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